Californian@s fresc@s...


(Karla, "Guera", Bety, Carlos, Ramiro y [ese quién es... ahh] mi tío Isaac; "La Choly" tomando la foto. Tía Rebeca, Obed, Samuel, Josue y Elizabet, más adelante)

En esta foto vamos llegando a Hermosillo (fresc@s cómo lechugas) de un vuelo de hora y media, más o menos, nada comparado a las 12 a 13 horas que nos aventábamos por carretera cada vez que íbamos a asarnos... digo a pasarnos el verano (nunca contamos con carro con A/C en aquel entonces... bueno, ni hasta la fecha) por allá. Bueno, ahora sí nos vieron del color tal cual somos... jeje; aún hasta brisa traíamos en las bolsas y las maletas.

Nos tocó buen clima, buen ambiente y ¡muy buena comida! Se dejaron caer la greña familia ustedes sí que saben mantener invicta la fama de ser l@s mejores anfitrion@s de entre nosotr@s, y eso ante la parte de la familia más quisquillosa eh, nosotr@s 'l@s californian@s' (por lo de las californias)... jeje. Les agradezco el tiempo que nos regalaron (cuando, se mantiene diciendo por ahí, que: "el tiempo es dinero") aún no sabiendo de dónde lo iban a sacar o pedir prestado.

Qué oportunidad ésta de poder conocer y ser conocido por la siguiente generación Jaime (incluyo aquí, también, a l@s de segundo apellido y/o en l@s que ya no aparece; ello en ningún sentido peyorativo eh, ya que en mi descendencia, si tengo, tampoco aparecerá... ¡chale!). ¡Cuánta Jaimada! ¿qué no se acostumbra a ver la tele o a leer en las noches por allá?... jejeje [Recordando a Don Jaime o al Tata, decía (y sigue diciendo): 'es que allá donde vivo hay muchos perros y cuando me levanto, en la noche, a callarlos se me quita el sueño'].

¡Qué goce! ¡qué maravilla! es un agasajo, en verdad, andar allá con ustedes. Nos trajimos mucho de allá (aparte de las coyotas y las tortillas sobaqueras) y de ustedes demasiado. Cómo desprenderse de la imagen de cada uno de sus rotros atacados por la risa dejando entrever la sincera plegaria de su ser de que el cielo fuese éste y no otro ni en otra parte, que el Evangelio que haya que proclamarse al mundo no sea otro más que el de poner lo poco o lo mucho que se tiene sobre la mesa para que tod@s, l@s de fuera y l@s de casa, puedan servirse y convivir junt@s hasta saciarse [mi tío David a la hora de dar gracias por los alimentos, dio gracias por todo menos por los alimentos; se sentía abrumado no solamente por lo que había en la mesa sino más bien porque había con quienes compartirlo]. Ese Evangelio fue el que me compartieron y no otro; y con ese me quedo.

Y qué decir de la bohemia que tuvimos arriba de la iglesia tsss... ¡qué chulada, qué festín! Tod@s terminamos arrimando la silla junto al otr@ botándonos de la risa por lo que un@ y otr@ decía. Además, cómo entre aplausos y gritos festejamos a un poeta esporádico que con sus lineas abrió los caminos y aventó las semillas.

Le quedamos a deber a la Mary la bailada... esas deudas se tienen que pagar de alguna manera, pero será en la próxima vuelta... mientras tanto voy practicando un poco.


- Danielito y... ¿qué hay para Cananea?
- ¡pura bola de huevones, tía, no quieren trabajar!


1 Comment:

  1. Nathan Jaime said...
    Ya hace falta, es justo y es necesario otra juntada jaime u otra jaimada junta..jejeje..
    Saludos,..

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